ALGO QUE PUEDE PASAR EN ARGENTINA / COLOMBIA “UN CUENTO CHINO”

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Portada de El Espectador (Colombia)

“Se ha cerrado el acuerdo con la farmacéutica Pfizer para la adquisición de 10 millones de dosis. También el acuerdo con la farmacéutica AstraZeneca para la adquisición de 10 millones de dosis. Y hemos cerrado también nuestro acuerdo, a través de la plataforma Covax, para adquirir 20 millones de dosis”, dijo el presidente Duque en ese entonces.

Un gran paso adelante.

Pero después el mismo Duque echó dos para atrás. El 12 de enero en el XII Foro Ministerial para el Desarrollo en América Latina y el Caribe, el presidente Duque del 2021, ignorando al Duque del 2020, dijo que “se estarán cerrando contratos en los próximos días, y que empezaremos en el mes de febrero un proceso de vacunación”.

Cualquier abogado, como el mandatario, sabe las implicaciones legales y la diferencia entre “un acuerdo cerrado”, como anunció en diciembre del año pasado, y estar “cerrando un contrato en los próximos días”, como cambió en enero sin sonrojarse.

Presidencia posteriormente aclaró que hubo una confusión y, de acuerdo a la oficina de prensa de la Casa de Nariño, Duque se refería a que se firmarían nuevas adquisiciones, “diferentes a las que ya se cerraron”.

Ahora bien, al hacer esta aclaración, generaron otra confusión sobre las cantidades de las dosis adquiridas, diciendo que el contrato con Pfizer era de 5 millones y el de AstraZeneca para 5 millones más, cuando en diciembre se habían anunciado 10 millones de cada una. Resultó necesario después aclarar que el mandatario hablaba de millones de personas ya que las dosis son dobles por cada ciudadano.

No aclare que oscurece, señor presidente.

Lo que sí queda claro es que existe una confusión y contradicción dentro del Gobierno ya que el mismo presidente ha contradicho a su ministro de Salud, Fernando Ruiz, en fechas y cantidades. Ruiz desde un principio dijo que las vacunas llegarían en febrero, y no las primeras semanas del año como dijo el presidente Duque, haciéndole más difícil el camino a su encargado de la cartera.

Ahora bien, con el crecimiento en la ocupación de las unidades de cuidados intensivos en las principales ciudades, y el aumento de los contagios que han alcanzado cifras récord, los mensajes contradictorios y confusos del Gobierno solo aumentan la incertidumbre con respecto al proceso de vacunación.

En especial, porque mientras en otros países de la región como México, Chile, Costa Rica y Argentina ya empezaron con el proceso, en Colombia aún no y no se tiene una fecha exacta sobre el cronograma.

México, por ejemplo, tiene comprometidas 34,4 millones de dosis de Pfizer, 77,4 de AstraZeneca, 35 de CanSino y 51,5 de la plataforma Covax, a la vez que negocia para adquirir 24 millones de dosis de la rusa Sputnik V.

Chile inició su plan de vacunación con solo 10.000 dosis del fármaco de Pfizer, pero tiene comprometidas 84 millones de dosis para sus 19 millones de habitantes.

Por su parte, Ecuador ya confirmó que el 18 de enero llegarán las primeras 50.000 dosis de la vacuna de Pfizer, mientras que en Panamá esperan las primeras 40.000 unidades de ese mismo fármaco entre el 18 y el 25 de este mes.

¿Y nosotros?

Es cierto que ningún país del mundo está vacunando a las velocidades que se esperaba debido a las complejidades logísticas, pero en algunos estados de Estados Unidos el cronograma ya va en personas mayores de 60 años, es decir que se ha vacunado a todos sus trabajadores de la salud, a las personas de más alto riesgo, que son quienes tienen enfermedades crónicas, y a los mayores de 70 años.

Hay que decirlo claramente: la falta de experiencia del presidente Duque, el desconocimiento en el juego de gobierno y los errores diplomáticos están cobrando su cuenta en este momento. Cuenta que se paga en atraso para iniciar el plan de vacunación, lo cual se resume en más desaceleración económica y, más importante aún, en aumento de los muertos por COVID-19.

Por eso, se decía hace cuatro años en plena campaña presidencial que escoger a un candidato sin mucha experiencia no podría ser tan malo, pero llegó la pandemia a demostrar lo contrario.

En una cosa estoy de acuerdo con el expresidente Álvaro Uribe, a quien le debemos la distinción por tener este inexperto Gobierno lleno de errores e improvisación, y es que hay que tener “cuidado con el 22”. Ya que, si nos descuidamos, el expresidente nos pone a otro gobierno igual o, incluso, uno con menos experiencia y menos credenciales para ser el primer mandatario de la nación. Esas cosas se pagan en estas circunstancias.

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