Periodistas en Latinoamérica, sin libertad ni prensa

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Periodistas en Latinoamérica, sin libertad ni prensa

 

Veinte cruces más en los cementerios de América Latina en 2014 corresponden a periodistas, por ejercer su derecho y su deber a la información, su compromiso con una prensa libre e independiente. Lea también: Las amenazas siguen vigentes para los periodistas en Colombia

Dos decenas de periodistas pagaron con su vida su compromiso con la verdad, y docenas de ellos trabajan aún en medio de hostigamientos y amenazas desde México hasta Argentina.

Mañana 9 de febrero se conmemora el Día Nacional del Periodista en Colombia. Para mostrar el panorama de la prensa aquí y en América Latina El País dialogó con periodistas de cuatro países y con un defensor de derechos humanos en Venezuela, pues de los comunicadores que llamó, ninguno se atrevió a hablar.

Los países con los peores registros en la materia son Honduras, por su elevado número de crímenes de comunicadores (47 en doce años); México, porque conjuga todas las modalidades delictivas contra la prensa, muchas hechas u ordenadas por la misma autoridad policial o militar, y Venezuela, por su alto índice de denuncias (350 en 2014) por atropellos a la libertad de prensa. Realidades que confirman el postulado de que “noticia es lo que alguien quiere que no se diga, no se sepa, no se publique”.

Gustavo Adolfo Cardoza, de Radio Progreso en Honduras, quien fue detenido, torturado y encarcelado por una denuncia, se ha tomado la lúgubre tarea de registrar los asesinatos de colegas en su país. El viernes, la nueva víctima en Honduras fue el periodista de televisión Carlos Fernández, asesinado. Por ello, Cardoza no deja de pensar si en algún momento le va a tocar a él y ¿quién pondrá su nombre en la lista?

Venezuela, con el mayor número de denuncias

Para Carlos Correa, director de la ONG Espacio Público, lo que más afecta a los periodistas en su país es la política de restricción a la libertad de prensa. La mayor dificultad es acceder a la infor- mación pública, como el dato de inflación, el tema que más preocupa al Gobierno que se haga cobertura, dice.

Además, hay una estrategia de descalificación sistemática y pública a medios (independientes), por parte de altos funcionarios gubernamentales. “Eso hace que los periodistas tengan más riesgo a la hora de hacer cobertura en la calle”, denuncia este profesor investigador del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela.

En 2014 más de 90 comunicadores fue- ron agredidos mientras cubrían protestas o manifestaciones, hubo 350 denuncias por violaciones a la libertad de prensa, 579 a la libertad de expre- sión y las amenazas crecieron en un 856 % con respecto a 2013.

 

Nisman agudizó todo

Desde que el Gobierno de Argentina anda de pelea con los medios independientes, que llama opositores, hay una escalada de violencia verbal, de descrédito y de acusaciones públicas contra periodistas que han cubierto notas que disgustan al Gobierno y eso genera un clima de tensión que hacen su trabajo más complicado.

Así lo dice Héctor Gambini, editor de Vida Cotidiana del diario Clarín. Esta semana el jefe de gabinete, Jorge Capitanich, rompió dos páginas de Clarín delante de todos en su rueda de prensa. “Mis compañeros escribieron revelaciones sobre la muerte del fiscal Nisman, que conmociona a Argentina. La Fiscal y fuentes independientes ratificaron la información, pero el hecho es un símbolo gravísimo que puede pasar de las palabras a los hechos”, dice.

Y Damián Patcher, del Buenos Aires Herald, quien dio la primicia de lo ocurrido en casa de Nisman y de que podía estar muerto, “sintió que les arruinó la preparación de la escena del crimen y se tuvo que ir del país. Y más grave aún, el Gobierno divulgó el destino”, denunció Gambini.

México, guerra sin cuartel a la prensa

Ignacio Carvajal, periodista judicial del diario Liberal del Sur, (Veracruz), dice que la guerra a la prensa es un fenómeno generalizado desde que el expresidente Calderón lanzó la lucha contra el narcotráfico. “El periodista está en medio: el Gobierno libra esta guerra y a los carteles no les gusta que se informe.

Si les matan a diez, puedes decir que fueron dos. Si hay un decomiso de droga no quieren que lo escribas, puede desmoralizar a los demás. Y hay que saber de quién vas a hablar o vas a entrevistar, pues puede ser el compadre del maleante de la zona”.

Esto cobró la vida de 11 periodistas en Veracruz (paso natural de cocaína a EE. UU.) que le ha tocado cubrir. Como el de Miguel Ángel López Solana y su padre Miguel Ángel López Velasco, masacrados en 2011, con su mamá. Su hermano tiene asilo en EE.UU. En enero fue un joven periodista de barrio. Hombres armados se lo llevaron: la Fiscalía entregó un cadáver mutilado e incinerado. Su hijo no lo reconoce.

 

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